La boca estallada. Un ojo exaltado y otro transparente. El pelo rayado. Un cuerpo sin brazos, sin orejas, sin vientre. Una mosca posa en su espalda, es la sombra que la acompaña, la persigue, la proyecta. Las piernas son desparejas. Una imagen, solo eso, un gesto. Un teléfono se desprende de su hombro y no trae formas elegantes. Usa medias de red desgarradas en el recuerdo de alguna noche furiosa. Hay un angel y un demonio. El demonio sobrevuela, el angel salpica en el aire su ternura. Desearía no perderla de vista. Ella dejo su blue jean desparramado por el piso, se sentó sobre su almohadón negro y comenzó a mirarme durante horas.
Por detrás dejó el olvido, dejó la nada, dejó la opacidad para convertir, con su mirada, la soledad en fuego, el silencio en llamas, el vestíbulo en revolución.
Convive sola, no desea compañía. Su cara expresa tristeza y descontrol. Aunque nadie lo sepa ella vive, aunque nadie lo advierta ella posee una belleza envidiable. La música la transporta por tuneles desérticos. Pareciera estar reclinada, como si algo doliera en su interior, quizas el alma. Esta espectante e inmóvil, como si posara congelada, como si nunca sintiera cansancio. Necesita hablar pero sus labios están entretenidos jugueteando con una flor y su cabello está a punto de ahorcarla. Concédele una cita, ella estará disponible. Su sangre brota por todos lados como si nunca acabara. Sus tacones acompasan el ardor de estar ahí. Si viviera nadie podria creerlo, una cantidad de desproporciones la conforman.
Descubre su perfume si te atreves, desnuda sus rincones, enciende sus encantos, despierta su pasion. Inventale una vida, poseela, acariciala, consigue su sonrisa, su mirada, su interés. Anímate a buscarla.
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