Saturday, January 14, 2017

CORAZONES

En este instante alguien está muriendo, naciendo. Un corazón comienza a vibrar, deja de latir. En este segundo alguien esta cantando, saltando o recordando su último viaje. Está de jüerga, ríe, llora, suplica por el último suspiro de un ser querido, transpira en búsqueda de un mejor estado anímico o de salud o sólo por deporte y pasión. Bailando y recorriendo una ciudad desconocida en algún rincón perdido del mundo, incluso éste, gritando y malcriando, susurrando y castigando. Leyendo un libro de páginas amarillentas, el último best seller de ciencia ficción o el matutino que desprende su tinta con la transpiración de la mano que lo sostiene. Un corazón está caminando rumbo a encontrarse con el amor de su vida, y el de al lado está yendo a una cita a ciegas, rememorando viejas historias, creando nuevas, melancólico, bucólico, esperanzado, con fe, en un sinsentido permanente, triste y acomplejado. Seguro está alguno desparramado en una cama fresca, sucia, blanca o mal oliente, llorando el abandono, mirando una película pochoclera cuchareando el tarro de helado o con su novio, amante, marido, esposa, perro, gato y el bebé.
Aquel de enfrente prepara las maletas para un largo viaje y su vecino para uno corto luego de un largo año de actividades y ocupaciones. El que prepara las valijas porque su mujer lo echo de su casa, prepara las valijas porque se enamoró de otra y prepara las valijas porque se muda a una casa mas chica, mas grande, mas pintoresca.
En este instante está ganando la ruleta, andando en el barro, decorando su nuevo hogar, descubriendo que está sólo en este mundo cruel, desproporcionado y desigual. Dormido en una esquina porque se tomó tres vinos de más, sin que nadie lo espere, esperando que amanezca para arrancar la travesía de vivir cada día despojado de todo, a la espera de nada. Comprando compulsivamente, sin importarle que otro corazón, igual, parecido, de similares características haría milagros con esas pocas y míseras monedas que separan a los iguales y los convierten en diferentes, en otros, con los que es difícil identificarse, ignorándose y abusando el más poderoso del mas sumiso.
Está teniendo miedo, palpitaciones, sintiendo la adrenalina acelerar sus latidos, corriendo una carrera con la sangre roja y fluida que le recorre las venas. Comiéndose la vida o la heladera o a su mascota a besos. Siendo el continente de otro pequeño que esta creciendo a pasos agigantados y que en pocos días o muchos, pero que indefectiblemente tiene fecha de desalojo.
Cinco están abrazando a uno que es el que mas sufre de la rueda en una larga y lenta agonía de ese que está empezando a detenerse. Tic tac tic tac, lentamente, agitadamente, rabiosamente. Nunca resignándose a tener que detenerse.
Algunos creyendo que leyeron estas líneas alguna vez y otros que las escribieron, como yo, que no sé si a veces soy una repetición de mi misma.

Muchos, en este instante, se están identificando con estas palabras, pero no todos, porque siempre hay alguno que está haciendo algo diferente.